sábado, 9 de noviembre de 2013

Ironía.

Es curioso que ahora, a mis 17 años, quiera hablar sobre mis sentimientos en una pagina que nadie va a leer. Y lo llamo "sentimientos" por llamarlo, porque creo que me queda poco de eso ya. Tengo 17 años, y estoy solo. Por muchas personas que hayan a mi alrededor, me siento solo. Cuando llego a casa y espero a que alguien me hable, puedo esperar hasta quedarme dormido, y al despertarme, sigo esperando sin conseguir absolutamente nada. Esto antes no era así, almenos no hace 3 meses... Hace 3 meses yo compartía una vida que podría decir que es la mejor que he vivido, y que nunca viviré. El problema de haber compartido una vida de felicidad, es que cuando se acaba esa vida, se acaba todo. Y yo sabía que se acabaría, pero no sabía hasta qué punto iba a afectarme. Afectarme... já. Más bien morir día a día intentando evitar miradas, intentando evitar escuchar ciertas cosas, cosas que sé que si escucho, y aunque ya ronden mi cabeza, me matarán. Sinceramente siento que no tengo ninguna meta en la vida, últimamente me pregunto si merece la pena seguir viviendo, hago una lista de motivos, y curiosamente, desde hace 3 meses, siempre gana el "no". No sé por qué sigo aquí, ni sé si merecerá la pena seguir. Bueno, "seguir" pues me iré de aquí en cuanto pueda, ya no valgo nada, nadie me necesita. Tal vez el problema sean ellos, tal vez lo sea yo. Pero eso es algo que no tardaré en averiguar. Algo que sí sé, es que antes vivía por alguien, y ahora me muero por la misma persona.

N.

No hay comentarios:

Publicar un comentario